Kurupí
Duende mitológico: Símbolo de la fertilidad y gran conocedor de ungüentos medicinales. De baja estatura, cobrizo, siniestro y muy velludo. Posee un gran miembro viril que lo lleva enroscado en la cintura, con lo que embaraza a las niñas que salen solas y en horas de descanso. Sus pies están invertidos por lo que es muy difícil seguir sus huellas. Ante un inminente encuentro hay que atravesar un arroyo o treparse a un árbol ya que él no lo puede hacer por esta característica grotesca. Se alimenta de carne de niños y mujeres.
V1. El Kurupí es un hombre de pequeña estatura que vive escondido en la selva, acechando a las jóvenes que salen fuera de hora de sus casas.
Por si acaso se encuentra una señora o señorita con el Kurupí, el susto ha de ser muy grande al ver a un hombre petiso, robusto, cubierto de pelo, la piel áspera y con su miembro viril enroscado a la cintura; al encontrarse en semejante situación no hay mujer que se resista.
La mujer emocionada es enlazada con una liana y conducida hasta un lugar de la selva con pasto verde y flores perfumadas. La desesperación de placer provocado por el Kurupí lleva a la muerte a la doncella.
