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Séptimo Encuentro de Escritores
Eldorado 2009
"Leyendo Leyendas"
Tatuajes

Laura Colagreco

La Plata BsAs


Había llegado por dudosos senderos abiertos en la espesura de la selva. Sabía que el poblado era pequeño y la distribución de sus chozas debía dibujar una rueda de carreta. Al primer indicio de cercanía, el guía se detuvo, le entregó el bolso con los objetos que servirían de trueque y le preguntó en cuántos días tenía que pasar a buscarlo. Sólo hizo un vago ademán con su mano a modo de despedida, mientras pensaba que aquella rueda, era ya la forma de su destino.

Ahora, habitaba entre ellos y hasta tenía derecho a entrar a la gran choza ubicada en el centro del círculo: la casa de los hombres.

Recostado en mi hamaca, recordé que cuando llegué era, como ahora, la época de las lluvias. Una espesa niebla envolvía el sitio. Los primeros habitantes que salieron a mi encuentro, un puñado de niños y unos perros, fueron como visiones fantasmagóricas, a las que el tiempo atribuyó, real contenido. También de entre la niebla, surgieron las primeras voces de esa lengua melodiosa y de extrañas inflexiones que, a la manera de un niño, aprendería a descifrar. Todo sucedió a la inversa que en los sueños: sólo el lento paso de los días y las noches, proporcionó a cada cara, a cada sonido, una localización y un sentido preciso en mi memoria.

Ese día, el primero, hubo una niña entre el grupo, que fijó la vista en mí más que los otros. Me miró, como se mira algo sin nombre. Todo ese día y el siguiente, no dejó de observarme, de recorrer cada gesto, cada movimiento, cada uno de los objetos que traía. Sólo al tercero, y ya no recuerdo por qué, me sonrió. Sus pequeños labios se abrieron como las alas de una mariposa blanca. Fugaz y maravillosa, su sonrisa, fue la mejor fiesta de bienvenida. Yo la nombré Guavira, que es el nombre de un fruto que sirve para calmar la sed del viajero.

Guavira ahora está allí, justo frente a mí. Su voz se mezcla con el sonido del río. Con el sonido de la lluvia, atrapada en lo alto de la copa de los árboles. Con el líquido que baja, como un hilo de sangre entre las piernas de la selva. Hoy se pulen cuentas para ella. Caracoles, rojas semillas de urucú, corteza de coco y algunas monedas, todo será dispuesto en círculo, alrededor de su cuello. En las vasijas espera la fermentada pinga; en los rincones, las diademas de plumas para las mujeres que danzarán, travestidas en guerreros.

Guavira será mujer, saldrá del reino natural por el tatuaje. Sus pares, le darán otra piel, macerada en tintura y tradición. La fina espátula de caña embebida en jugo de genipapo, se desliza por su espalda, por su rostro liso como un papel. No importan los ojos, la pequeña nariz, el mentón; todo se pierde en los intrincados arabescos. Su cuerpo es un dibujo que late por dentro.

En la casa de los hombres ya habíamos empezado a beber en ronda desde el mediodía. Primero la excitación, los grandes gritos, luego el silencio; más tarde escuché algunos llantos. Todo volvía a recomenzar. Las mujeres, entonaban una melodía breve repetida sobre tres notas, mientras los collares se apilaban en mil vueltas sobre Guavira. Me pareció que en cada cuenta, Guavira tenía un pedacito de hombre, una porción de deseo. El alcohol siguió corriendo, ningún ruido misterioso, ningún sueño vino a transportarnos al templo de los animales mágicos. Sólo vi hombres y mujeres sudando en el barro, amasando el abanico desplegado de sus emociones, me dije es todo lo que hay que ver, es el principio y el fin.

Al día siguiente, sin embargo, tuve una extraña visión mientras me bañaba en el río. Sentí la fuerza del agua alimentada por las incesantes lluvias. El torrente envolvía mis piernas, despegaba mis pies del piso y me arrastraba. Yo tenía unos dibujos de tatuajes, arrancados de mi cuaderno de notas. Mi único temor era perderlos, como si en aquellas marcas, se escondiera un secreto, la llave de una misteriosa puerta. Me dejaba llevar por la corriente con la mano en alto, esperando avistar algún árbol en la ribera que me permitiera agarrarme. Apareció, caía sobre el río y mojaba sus ramas en él. Me aferré y cuando estuve a salvo, sentí que una ráfaga volaba mis dibujos. Los seguí con la vista y pude ver que, unos metros más arriba, en el mismo árbol, estaba Guavira. Su cuerpo fino enroscado a la madera, el torso erguido y la lengua terminada en punta de flecha. Los papeles se habían pegado a su gelatinoso cuerpo, no me atreví a tocarlos.

El guía contó que el hombre, como tantos otros, se perdió en la selva en busca de sus moradores. Quería datos, llevaba su cámara de fotos y cantidad de papeles, decía. Apenas lo recordaba, bastante hosco, aunque generoso con la paga. Mascaba su cigarro de chala simulando buscar en la memoria: a esa gente, la selva se les mete debajo de la piel, como un bicho, no la pueden dejar. De lo que pasó después, no sabía nada, aquí las historias crecen como la mata, aseguró. Algunos contaban que vivía con una tribu nómade del norte; otros, que había muerto, víctima de la mordedura de una cascabel. Quién sabe. Sólo nos habían llegado de él algunas fotos, unos cuantos dibujos y un poema. Las imágenes, eran todas de mujeres tatuadas; también los bocetos, pacientemente realizados. El poema, hablaba de un río misterioso, una virgen y un collar de mil cuentas.




Breve reseña biográfica de la autora


Colagreco Laura Elena Nacida el 27/03/1968 - calle 3 – 244 - La Plata - Casada, tres hijos - Formación: Bachiller Nacional. Egresada año1985. Liceo Víctor Mercante. UNLP.-Estudios en la Escuela de Danzas Clásicas de La Plata, Dirección de Educación artística. 1975-1984. - Taller de Mimo, Expresión y Comunicación corporal dictado por Angel Elizondo. -Seminario de Danzaterapia dictado por María Fux. Capital Federal, 1986. -Curso anual de Iniciación a la Carrera de Danza-Teatro de la UBA, Centro Cultural Ricardo Rojas; 320 hs. 1986. -Diploma de Estudios de la Civilización Francesa, opción literaria. Mención Muy Bien. Centro experimental de estudios de la Universidad de Paris-Sorbonne, 1997-1998. -Cursos anuales: Producción cultural y sociedad en América latina y Símbolos, mitos y rituales en América latina, del Instituto de Altos Estudios de América Latina (IHEAL), Universidad de Paris III, Nueva Sorbonne, 1997-1998. - Curso semestral: El arte gótico en la época victoriana, Universidad de Paris IV-Sorbonne. Duración 20 hs.1996. -Curso semestral: Prácticas y tradiciones alimentarias del Extremo Oriente, Universidad de Paris IV-Sorbonne. Duración 20 hs. 1996. -Curso práctico de la Escuela del Louvre, El clasicismo francés del siglo XVII, Ministerio de la Cultura y la Comunicación de Francia. Palacio del Louvre, 1998. “…” -Maestría en Planificación y Gestión de Procesos Comunicacionales (PLANGESCO). …...-naeleluar@yahoo.com.ar-

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