Free Web Hosting by Netfirms
Web Hosting by Netfirms | Free Domain Names by Netfirms

Séptimo Encuentro de Escritores
Eldorado 2009
"Leyendo Leyendas"
Juan Pueblo

-Una leyenda del monte-

de Martín Cornell

El Soberbio (Mnes-RA)

Amanecía ya, luego de una larga noche tormentosa. El hombre se encontraba despierto desde mucho antes del amanecer. Preocupado, pensaba en eso que hacía tanto debía hacer. Mientras mateaba, observando el monte, pudo ver como el sol se reflejaba en los distintos tonos de verde aún mojados y en los charcos barrosos de esa tierra colorada... Ese paisaje al que estaba tan acostumbrado y que tanto amaba. Sin embargo, ese día la mente lo llevaba más que nunca hacía ese conflicto con el ahora propietario de la tierra que durante los últimos meses lo tenía tan preocupado.

Todo empezó cuando un año atrás Juan, como tantos otros pequeños colonos de Misiones, había perdido la cosecha de tabaco, que tan poco redituaba, pero que alcanzaba para seguir viviendo, sobreviviendo… Para comprar las pocas cosas -fideos, arroz o alguna ropita- que complementan una economía de subsistencia. Bueno, al perder la cosecha, como continuación de una gran helada que azotó la provincia ese año, comenzaron a llover raíles para nuestro hombre.

La Empresa, en la que el dueño de la tierra tenía considerables acciones, era la encargada de proveer a los colonos de las semillas, fertilizantes, insecticidas y demás insumos necesarios para la producción, como así también la que compraba la cosecha a muy bajo precio... Casi lo justo para poder comprar al año siguiente los elementos necesarios para una nueva plantación. Así, muchos colonos, debido a una mala cosecha, se veían obligados a hipotecar sus escasas tierras para poder seguir comprando los insumos. Este era el caso de Juan Pueblo, nuestro hombre.

De esta manera, al producirse la gran helada, Juan luchó con mucho esfuerzo contra la inclemencia del clima para salvar la cosecha, tenía cinco hijos que alimentar. Sin embargo, la cosecha se perdió en su totalidad y con ella sus tierras, que pasaron a manos de la monopólica Empresa Tabacalera. Esta se las cedió a uno de sus más importantes accionistas para que la controlara junto a muchas otras tierras adquiridas por la Empresa del mismo modo.

Con esta nueva situación, la vida de los colonos se hizo mucho más difícil, ya que se veían obligados a pagar un precio muy alto por arrendar las tierras que antes habían sido suyas y, además, estaban obligados a usar las mejores para cultivar el tabaco. Así, la vida era muy dura. Apenas les alcanzaba para sobrevivir y en muchas ocasiones veían a sus hijos caer enfermos contaminados por los agrotóxicos que se usan para proteger los brotes de esa planta maldita.

Mientras mateaba, Juan pensaba en todas estas cosas, en cuánto sufrimiento tenían que pasar su familia y vecinos, y en esos sueños de libertad e igualdad que desde hacía meses le bullían sangre adentro, alborotando su pensamiento. Observó nuevamente el horizonte, notó que el monte lo llamaba con todos esos ruidos imperceptibles para quién no vive allí, y entró en su casa en busca de la vieja escopeta de caza. La cargó lentamente, se despidió de su familia como quién sabe que no va a volver y machete en mano salió decididamente en busca de Mister Gil, el nuevo propietario de esta parte de la provincia y representante de la Empresa Tabacalera, encarnación de todos los males.

Luego de caminar unos kilómetros, llegó hasta su casa -un palacio comparado con las pequeñas casitas de los colonos-, abrió la puerta de un golpe y le descargó dos tiros dejándolo yacer en el suelo, retorcido, en un charco de su propia sangre, para salir enseguida hacía los galpones en donde la Empresa acumulaba el tabaco ya seco para su posterior producción. Encendió una antorcha y les dio fuego... En pocos minutos no quedaban más que cenizas y Juan se fue a refugiar en el monte, que conocía desde niño como la palma de su mano.

La Empresa, movida por el odio y el temor, rápidamente llamó a las fuerzas del orden para que dieran con el hombre y, así, liquidaran su mal ejemplo. Sin embargo, y aunque tanto la Policía Federal como la Provincial, incluso la Gendarmería y una propia fuerza represiva organizada y financiada por la Empresa, movieron cielo y tierra, no pudieron dar con él, quien escondido en el monte recibía la constante ayuda de los hombres de estas tierras, sus vecinos, sus hermanos...

Y, así, esta historia se fue transformando en Leyenda...

Y hoy, muchos años después, está en boca de hombres iguales a aquellos, que siguen viviendo en las mismas duras condiciones, sobreviviendo, pero que, como Juan Pueblo, siguen soñando sueños de libertad e igualdad entre los hombres.




Breve reseña biográfica del autor

Maestro Rural – Poeta (Por el Autor: Campesino en el monte, maestro en el aula,/guerrero en la lucha, poeta en la simiente, amauta./ Palabras, poesía, cuerpo puesto en el acto, gritos/ que son una apuesta a la vida, la libertad,/la transformación de lo cotidiano/desde el compromiso y el esfuerzo/de una vida de lucha y resistencia. Profesor Nacional de Primero y Segundo - Ciclo de la E.G.B. (Educación General Básica) en el Instituto Superior de Formación Docente N° 39 de Vicente López - U. B. A. (Universidad de Buenos Aires) Instituto Superior del Profesorado “Joaquín V. González”. Cursado hasta el 4° año de la carrera de Historia. Docente rural a cargo del Aula Satélite “Educación para las primaveras”, Escuela 373, El Soberbio, Misiones.(Maestro Plurigrado, de 3º a 7º grado). Publicó “Grito y Sangre de América” Poesía - Editorial Tierra del Sur, Buenos Aires, verano de 2006. “Desde la tierra roja” Poesía Editorial Tierra del Sur, Buenos Aires, invierno de 2007. Y “Poeta de la simiente” Poesía - Editorial Tierra del Sur, Buenos Aires, primavera de 2008. Y participó en la Antología “Letras de oro” Poesía. - Editorial Nuevo Ser, Buenos Aires, agosto de 2008. TRABAJO DE PROXIMA PUBLICACIÓN: “Educación para las primaveras, apuntes de una experiencia pedagógica rural en proceso” Educación.

Grupo Literario Dementeazul thbarrios@gmail.com TE 03751-430297 - Cel 03751-1547 7333