Free Web Hosting by Netfirms
Web Hosting by Netfirms | Free Domain Names by Netfirms

Séptimo Encuentro de Escritores
Eldorado 2009
"Leyendo Leyendas"

Ocaso

Florentino Sánchez

Eldorado (Mnes)

Mi señor Balter, hijo de Odín,

cuando termine el ragnarook

y el crepúsculo de los dioses finalice.

Cuando el destino fatal

no permita

que luchen

hermano contra hermano,

padres contra hijos

en medio de la oscuridad

y el frío.

Cuando te sientes

en el trono de Odín

en la torre de Ulisdskialf,

ruega por los hombres,

mujeres y niños

que sufren en el Midgard.

Thor ha matado a Uumurgand,

pero el veneno

ha salpicado a los humanos,

transformando

los ríos en pústulas contaminadas,

la tierra en basurales.

Habitada por gente de Helheim.

Los elfos y duendes

trabajan entre los humanos

tratando de salvar lo que queda,

señor Balter

luchando contra

los seres de alma negra.

Ellos hacen sus ganancias

a costa de la muerte.

Corrompen

y se corrompen

para obtener más riquezas.

Ellos gobiernan,

son poderosos

pero tambien son

de la raza de Midgard.

¿Qué vas a hacer con ellos,

sus mujeres e hijos

cuando termine el Ragnarook,

señor Balter…?


Glosario

Sr Balter o Balder: Uno de los hijos de Odín. No es violento. Su carácter es dulce y amable. Su nombre significa “príncipe” o ”glorioso” y se lo considera la deidad de la luz.

Odin: Dios máximo de la cosmogonía vikinga.

Ragnarook: Visión profética de la destrucción.

Ulisdskialf: Lugar donde está el trono de Odín.

Midgard: Mundo de los seres humanos.

Thor: Dios de la guerra, los truenos y relámpagos.

Uumurgand: Serpiente que custodia el Midgard.

Helheim: Mundo lúgubre y oscuro donde reina Hel, la diosa de la muerte, allí van los que mueren por enfermedad o los ladrones.

-- 0 –


El Roble

Florentino Sánchez

Eldorado (Mnes)

El drackar atracó en la orilla, las velas rayadas se arriaron desafiando aun el viento; en las bordas los escudos de bronce brillaban al sol.

Fornidos guerreros saludaron a los nativos que desde la alta barranca miraban extasiados a la hermosa mujer de largos cabellos dubios que posaba sus hermosos y delgados pies en la arena húmeda.

Elfos, pequeñísimas hadas aladas y barbudos enanos patizambos descendieron del bote y se mezclaron con los duendes guaraníes que los esperaban silenciosos mirando con atención a la valkiria que avanzaba.

Desde la espesura de la selva una bandada de pájaros los recibió y los loros, dueños del fuego, saludaron a los visitantes.

Ulrike, la mujer, abrazada al envoltorio, recorrió pocos metros adentro en la picada nueva, se arrodilló en el lugar marcado con tres piedras e invocó a Odín.

Los guerreros con sus hachas cavaron un pozo y el retoño de roble traídos desde los fiordos fue plantado. Las tres piedras señalaban la ofrenda al guerrero muerto de fiebre en las miasmas de la selva.

Ulrike arregló el retoño recién plantado y lloró. Guwigle, el duende más viejo, lo regó con agua pura y luego los duendes recién llegados y los naturales se retiraron a la espesura profunda, serían los protectores de las estelas.

Corría el año mil doscientos dos de la era del Señor. Los Mbya defendieron con sus vidas el crecimiento del árbol y por las noches cantaban a la rubia cabellera de la amazona que en el invierno buscaba la cruz del sur con los ojos preñados de tristeza.



Las motosierras cantaron su canción de muerte, las topadoras le hacían el fúnebre contracanto. Los hombres en el monte desvastado atacaron el viejo roble que lentamente fue cayendo, hábilmente lo desguazaron y cargaron mientras la pala mecánica empujaba las piedras al camión.

Un duende tan viejo como el árbol las acarició y miró hacia los fiordo, lejos, muy lejos.

Corría el año dos mil cuatro del Señor. Los Mbya miraban el monte arrasado sin poder hacer nada, sus fuerzas alcanzaban apenas para sobrevivir.

En el año dos mil seis, de la era del Señor, las tres piedras junto a otras fueron llevadas a la cantera para triturarlas. Nadie vio que una de ellas tenía una inscripción: “Caminante no cortes árboles solamente por necesidad. No contamines el agua. Que Odín te ayude.”

Hoy está en la costanera de Eldorado, formando parte de su estructura… Nadie hizo caso del mensaje, peor aun, a nadie le importó.



Breve reseña biográfica del autor


Florentino Sánchez: Artista santafesino residente en Eldorado. Titiritero, actor, artesano, plástico y colaborador incondicional del Grupo Literario Dementeazul. A punto de cumplir 50 años al servicio de la cultura nacional. Para el presente encuentro donó dos tallas, obras de su autoría de refinada sensibilidad “Duende I y Duende II”. Organizó innumerables cafés literarios, expuso sus trabajos en salas internacionales y es un estudioso de nuestros duendes y demonios.

Grupo Literario Dementeazul thbarrios@gmail.com TE 03751-430297 - Cel 03751-1547 7333