La Luz Mala
Aníbal Silvero
Posadas (Mnes)
La luz mala se veía cada vez más cerca.
Eustaquio frunció el ceño y caminó decidido hacia ella. Sus botas parecían imponerse sobre el rocío que ahogaba un grito de maldiciones ocultas. El entierro podía significar mucho. Podía significar una camioneta, un campo nuevo y, lo que era más importante, el amor de Sofía. Sí, Sofía valía la pena de tantas amarguras. La tarde que la conoció, hacía apenas una semana, bajo aquel paradisíaco árbol de las tentaciones, quedó completamente enloquecido; su figura angelical y mirada brujesca, fue la combinación mortal. Cuando se enteró del entierro tomó la osada decisión. No lo detendrían ni las supersticiones de la gente insulsa, ni los payés, ni las almas en pena. Importaba tan sólo el tesoro de tiempo incierto. Y el amor de Sofía.
La luz mala estaba casi a diez metros, traslucía en la atmósfera nocturna entre luces sin esencia como una apagada llama de eternidad. Eustaquio se plantó en el lugar, sacó la pala y comenzó a cavar. El pico brillaba vertiginosamente en medio de la clara bruma. De repente, dio con algo macizo. Acá está, pensó. Escarbó la tierra como pudo, con ayuda de la pala. Se entrevió un cajón marrón obscuro, más que una caja de tesoros parecía un ataúd.
Fue entonces que escuchó aquellos pasos.
Las pisadas venían hacia él y resonaban con un eco subterráneo. ¿Quién será, pensó? Y las pisadas se iban acercando. Miró hacia el borde del pozo, una figura blanca asomaba irascible. “¡Maldito!” le gritó la sombra. Eustaquio reconoció la voz.
- ¡Sofía!
- ¿Qué has hecho, Eustaquio, yo creía en vos…?
- Pero Sofía, este pozo…
- Profanaste la tumba de mi padre, éste fue siempre un lugar sagrado para mi familia.
- Pero Sofía, yo…
Las disculpas ahogadas del joven resultaron inútiles porque Sofía se alejó con el viento.
Eustaquio estaba durmiendo cuando los policías golpearon su puerta. No dieron ninguna
explicación, sino que lo esposaron y arrojaron a la camioneta.
En viaje al Destacamento, Eustaquio pensó que había errado el método de conquista. Quizá hubiese sido mejor haberle dicho que la amaba.
Breve Reseña biográfica del autor
Anibal Silvero - anibalsilvero@yahoo.com - Nació en Posadas, Misiones, Argentina, en 1969. Publicó Cenizas del tiempo -poesía-, Cartas a la Fantasía - prosa poética-, Cuentos sin Fronteras - editado por Editorial Club Universitario, Alicante, España y La Muralla del Verso, editado por el Consejo Federal de Inversiones de Argentina. A fines del año 2006 publicó el poemario Versos Reversos. Ha recibido numerosos premios literarios nacionales e internacionales. Es el Director y Webmaster de Misioletras.com, sitio de noticias literarias de Misiones, Argentina y el Mundo. Presidente de la SADEM (Sociedad Argentina de Escritores filial Misiones) electo en el corriente año.