Leyendo Leyendas
Hilda Estela Torrado
Ciudad Autónoma de Bs As
Leyendas, orígenes, tradición, religión de los pueblos originarios de estas tierras. Pues nos ocupamos de los pueblos que nos identifican. Patria de indígenas del norte, norte caluroso, regado, surcado de nacientes de ríos y arroyos y cascadas. Leyendas de credulidad, de animación donde los animales tienen más participación que el hombre. El Hombre se entrega a la naturaleza en su necesidad de explicar, cuestiones como el origen de las cosas, del fuego. La tierra se quema enterita como dicen los tobas: aparece un víbora muy grande y pesada en un río seco, le pide a un hombre que pasaba, para que la lleve al gran río, que sería, el Bermejo, a pesar del miedo, que le tiene le hace caso al pedido, este bicho que envenena y mata se transforma en la bienaventuranza de la postrer lluvia y es el arco iris. La víbora es mala astuta o más bienes beneficiosa y luego le provee al hombre que la salva la cantidad de pescados que él quiera. El hombre que vive de la naturaleza, sabe cuanta falta le hacen; lo necesario que se vuelven los animales más salvajes, como el tigre y es entonces que ellos toman forma y poder en la relación del viento frío, la helada, y el viento norte.
Esta leyenda moviliza a pensar, que de la naturaleza del alma, se puede obtener un dual figura la del tigre del cielo y la del tigre del monte. El primero es bienhechor, produce el frío el que siente la necesidad del agua, con el viento sur y también las heladas, y el tigre del monte, caliente, más propenso al estado de furia, arde y sólo se calma cuando sopla el viento frío y el puma que también intercede entre ambos.
Así cuenta la leyenda del como el fuego, le fue robado al zorro y al yaguareté, por el carancho. Los pájaros no tienen conciencia del bien y del mal, desconocen el sentido moral de lo perjudicial. Todos los animales del monte queriendo tener el fuego, le dicen al carancho que vaya y le robe un leñito encendido al zorro cuando esté dormido, y se los traiga; cuando el carancho les trae un leñito encendido entre su pico se desprende una brasita, esto provoca un fuego grande que quema toda la tierra, al caer entre unos matorrales. Este incendio de la tierra provocó un temor, los animales escaparon, cantando sus lamentos, e hicieron un hueco debajo de la tierra allí se metieron, lo taparon con algarroba y barro, cuando hubo terminado, salieron. Debían permanecer con la cabeza baja, si no bendecían, o guardaban la norma, sufrieron una transformación en animales, aquí aparece el hombre nuevamente entre los animales, también las mujeres cambiaron sus forma y se transformaron en garza, tapires, ñandú, ciervos, oso hormiguero, pájaro, yacaré y carancho. El zorro
sueña poder volar. También la explicación puede ser simple, que el hombre acostumbrado a los animales, entiende su naturaleza, y se expresa con gestos, más animales. El instinto de conservar las especies, es necesario. El tiempo ha variado y virado muchas cosas; pero como bien sabemos, los que habitamos mucho tiempo en el interior, en los pueblos de provincia, que aún prevalece el entendimiento original, que rige la vida y sustenta el equilibrio de fuerzas al cual estamos sometidos
Es la raza humana la que responde esta vez con alaridos y cantos gimientes; de la tierra quemada, devastada, al grito de impotencia aún no mutiló la gran tecnología. Y aún como en las leyendas, gobierna la naturaleza cobarde. Así como el hombre que deja su senda escrita, en el ancho o gran río, vuelva a nuestros oídos, para que el sacrificio, de los que dieron su vida pensando en el corazón de América. Argentina palpite en un sólo.
No miremos a los que sólo viven hacia adentro, sino a los que viven hacia afuera y digo hacia afuera de su caparazón. Que el mundo es sin duda lo que lo hace temblar.
Luego las leyendas, enseñan creer, crear, y saber donde está la entraña, el más valioso tesoro.
Breve reseña biográfica de la autora
Torrado Hilda Estela -satirica_2@hotmail.com- Escritora de la Cdad Autónoma de BsAs, ex integrante del Grupo Literario Dementeazul.